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La ciencia de holgazanear en el trabajo


¿Está revisando sitios web entre reuniones, quedándose un buen tiempo junto a la máquina de café en la oficina o escribiendo una novela durante las horas de trabajo? Felicitaciones, está haciendo su parte del “empty labor” (literalmente “trabajo vacío”).

Ese es el término que se utiliza para las actividades no laborales que hacemos en el trabajo, y el título de un nuevo libro de Roland Paulsen, sociólogo de la Universidad de Lund en Suecia y uno de los principales expertos sobre cómo las personas eluden el trabajo.

Los empleados en general pasan cerca de dos horas holgazaneando en su tiempo de trabajo, y este “mal comportamiento organizacional”, como lo califica Paulsen, probablemente es más común de lo que piensa la mayoría de los gerentes (a menos que estos también aporten una buena cantidad de trabajo vacío).

En su libro, Paulsen examina algunos casos extremos de trabajo vacío, entrevistando a empleados que no hacen nada durante la mitad de su día laboral o más. Muchos de nuestros trabajos se han vuelto más exigentes que nunca, pero “no todas las partes del mercado laboral son impulsadas por una feroz competencia que intensifica los días de trabajo de la gente”, escribe.

Si bien los empleadores usan tecnología para asegurarse de que la gente haga su trabajo —desde software que monitorea la actividad en las computadoras hasta sistemas de GPS que rastrean el paradero de los conductores que hacen entregas—, los empleados a menudo descubren cómo esquivar esos controles.

“¿Qué hacemos con nuestro deseo de trabajar menos y vivir más?”, plantea. La pregunta, al parecer, tiene una importancia personal para Paulsen. “A decir verdad”, escribe al comienzo del libro desde una habitación en Bali, “en este momento preferiría probar windsurf que escribir este prefacio”.

No estas tan ocupado como crees

Quienes se instalan en la 'cultura del alto rendimiento aparente' venden una falsa actividad ineficaz sin valor.
Deberías dejar de obsesionarte por parecer insustituible. No eres imprescindible (nadie lo es), así que lo más sensato es aceptarlo, porque de lo contrario sólo encontrarás frustración profesional. Hacerse el imprescindible es, cuando menos, poco inteligente si se quiere progresar en la carrera. Quien se instala en esta hiperactividad un tanto absurda corre el riesgo de hacer el ridículo. Mantiene una apariencia de estar muy atareado en algo importante, cuando lo que hace es todo lo contrario a la eficacia.

Quizá sea hora de abandonar la pose de ocupado permanente. No tienes tanto trabajo como piensas y dices a todo el mundo, a todas horas.
Montse Ventosa, presidenta de Truthmark, explica que "una de las enfermedades ‘sociales’ de hoy es precisamente la falta de tiempo. Parece que se lleva decir que uno no tiene tiempo para nada, e ir de agobiado por la vida".
Se lleva (incluso se valora) decir que uno no tiene tiempo para nada e ir de agobiado por la vida

Parecer agobiado vende

José María Gasalla, profesor de Deusto Business School, coincide en que "desde muy pequeños, hemos visto que se valora más a quien dice estar más ocupado y pone cara de abrumado. La cultura de muchas organizaciones lleva a valorar que estés encima de la tarea sin medir la productividad". En este sentido, Ventosa afirma que "hay empresas que generan lo que podría denominarse la cultura del alto rendimiento aparente. La clave aquí es el 'aparente', y se relaciona con la tendencia a ir corriendo a todas partes, a llegar tarde, a una sensación permanente de que se está desbordado, porque eso da la apariencia de que se trabaja mucho. Es como el presentismo que asume que por pasar muchas horas en la oficina se trabaja más. Y pocas veces es cierto". Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, se refiere a una creencia colectiva limitante: "Decir que estás muy ocupado vende. Para algunos ésta es una postura que justifica su puesto de trabajo o su función dentro de la compañía".

Peñalver cree que la clave está en saber gestionar lo que se conoce como ladrones de tiempo –reuniones improductivas, la multitarea inútil–; saber manejar adecuadamente las interrupciones, o los descansos demasiado dilatados (pausas para comer, cafés interminables).
Añade a esto la necesidad de una planificación y organización adecuada –tiene que ver con externalizar lo accesorio y delegar–; y de tener muy clara la diferencia entre lo urgente y lo importante.

Factores de ineficacia

Cómo hacer destacar un lugar de trabajo

Solo 30% de los estadounidenses están comprometidos con su trabajo
De acuerdo con el State of American Workplace Report 2013 de Gallup, sólo el 30% de los 100 millones de trabajadores estadounidenses que trabajan a tiempo completo está comprometido activamente con su trabajo. Esta falta de compromiso puede dar lugar a una pérdida de productividad por una suma de entre 450,000 millones de dólares y 550,000 millones de dólares al año, según el informe.
¿Cómo pueden los empleadores, sobre todo aquellos que gestionan a trabajadores en varios países y culturas, combatir el aburrimiento? Le pedimos a China Gorman, presidenta ejecutiva del Great Place to Work Institute que nos ayudara a entender qué es lo que hace que una empresa sea un gran lugar para trabajar. Gorman está especialmente calificada para ayudar a los empleadores a pensar en mejorar sus lugares de trabajo y reforzar la satisfacción del empleado.

Gorman pasó muchos años como directora de operaciones de la Society for Human Resource Management y su actual organización ayuda a producir el listado de las 100 mejores empresas para trabajar de Fortune, y más recientemente, el de las 25 mejores empresas globales para trabajar.

Crear "una sola cultura"

"Los mejores lugares para trabajar del mundo se enfrentan a la difícil tarea de crear 'una cultura de trabajo' a partir de una infinidad de culturas locales en las que operan", dijo Gorman. Todas las organizaciones o empresas exitosas han dominado el arte de crear esta cultura. Estas organizaciones toman gente con talento, moldean sus identidades, y las asimilan al estilo de vida de la organización. Para los Yanquis, la franquicia de béisbol de mayor éxito en la historia, eso se llama el "Yankee Way". Ser un Yanqui significa ser profesional fuera de la cancha y aferrarse a ello. Algunos modelos deportivos similares incluyen a los Spurs de San Antonio de la NBA y a los Patriotas de Nueva Inglaterra de la NFL. Formar parte de estos equipos es ser bienvenido en su cultura, ser moldeado y mejorado para encajar en el marco más general de la organización.

¿Cuándo conviene cambiar de empleo?

Cambiar de trabajo puede ser una decisión fácil cuando otra compañía te ofrece mejores condiciones de sueldo, cercanía, giro, y posibilidades de ascenso.

Pero es más difícil tomar esta decisión cuando los beneficios nos son tan abrumadoramente mejores. En esos casos la situación exige que consideres con más calma los pros y los contras, ya que la decisión puede ser la mejor, ¡o la peor!

La pregunta es: ¿qué debemos considerar cuando nos ofrecen un nuevo empleo?

Tu estado emocional.

Estar en una crisis personal (divorcio, pérdida de un ser querido, dificultades legales, etc.) dificultará la etapa de adaptación en el nuevo trabajo y requerirá de mucho más energía de tu parte transitar por este proceso.

Tu situación en la empresa actual.

Si te acaban de dar un ascenso en la compañía actual seguramente significa que reconocen tu capacidad y habilidades. Es probable que en el futuro te consideren para posiciones mejores.

La economía.

Típicamente, si la situación económica del país no es buena, cambiar de trabajo puede ser riesgoso. Sin embargo, dado que Venezuela vive en crisis permanente, quizás este punto pueda obviarse para algunos casos.

Las diferencias entre tu trabajo presente y el trabajo futuro.

Si la nueva empresa te ofrece sueldo, posibilidades y condiciones de trabajo muy similares a las que tienes, considera este cambio como lateral en vez de hacia adelante. Piensa si quieres hacer un cambio de este tipo. Una excepción seria que el puesto ofrecido esté en un campo (o compañía) donde siempre hayas deseado trabajar.

Si la otra empresa te ofrece mejor sueldo, pero las condiciones de trabajo son peores o la empresa está en un giro que no te agrada, quizás sea mejor ganar un poquito menos y sentirte a gusto que ganar más y detestar tu trabajo.

Tus propios objetivos.

¿Cómo es la vida de un gerente medio?

Michelle Davis, recogiendo a sus hijos en el campamento de verano.
El estacionamiento de Fair Isacc Corp. en San Rafael, California, está vacío cuando Michelle Davis llega a las 6 a.m.
Durante las siguientes ocho horas y media la directora de analítica de 36 años pasará de una reunión a otra durante casi todo el día en FICO, una empresa conocida por calcular calificaciones de crédito en Estados Unidos. A las 2:30 a.m., esta madre de tres hijos se va del trabajo para recoger a sus niños a la salida del campamento de verano. Técnicamente, ya terminó su jornada laboral, pero seguirá revisando suBlackBerry hasta la noche.
Bienvenido al mundo de la gerencia intermedia en 2013. Con 14 años de carrera en FICO, Davis está en el medio de la alta gerencia y los soldados rasos, y supervisa tres empleados directos más otros tres subordinados. Su empleo la da la libertad de dirigir proyectos y proponer ideas nuevas, pero también tiene sus limitaciones.
Al igual que sus pares de nivel medio en el rubro minorista y en otras industrias, tiene muchas obligaciones pero poca autoridad, superiores y subordinados que mantener contentos y días cuando su agenda apenas está bajo control, llena de reuniones o consumida con crisis repentinas.
Los gerentes de nivel medio —unos 10,8 millones en EE.UU. el año pasado, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.— suelen ser desestimados como oficinistas con tareas burocráticas, que perpetúan la mentalidad de rebaño y como símbolos de expansión innecesaria. Pero expertos en gerencia sostiene que son una capa esencial en una empresa, al convertir en acción la estrategia de las altas esferas, día tras día. Sin embargo ser gerente sin mucha autoridad es estresante, y las oportunidades de avanzar son limitadas.
Lo que ahora es diferente es que las empresas tienen plantillas más reducidas que nunca, lo cual demanda más del personal al mismo tiempo que invierten en tecnología que amenaza con eliminar muchos empleos. Las empresas les piden a los gerentes que hagan más, los desafían a crear e innovar mientras que desarrollan empleados con talento y cumplen con sus obligaciones.
La rutina

En EE.UU., más empresas celebran el 'happy hour' en la oficina

El barril de cerveza se está convirtiendo en la nueva máquina de café. Al menos, eso es lo que está pasando en firmas estadounidenses como la agencia de publicidad Arnold Worldwide, de Boston.

Allí, los trabajadores se juntan alrededor de una máquina expendedora de cerveza —apodada Arnie— cuando terminan las reuniones con clientes. Mientras toman unos tragos, los empleados intercambian ideas y conversan, y a menudo se quedan en la oficina en lugar de ir a un bar cercano.

'Arnie' es la máquina expendedora de cervezas para los empleados de Arnold Worldwide.

Muchas empresas ofrecen comida gratuita a sus trabajadores, pero cuando el día laboral en muchas firmas de tecnología y medios se prolonga más allá de la hora del aperitivo, más compañías llenan sus heladeras de licores y cerveza, instalan tabernas y barriles de cerveza digitalizados dentro de sus oficinas, e incluso despliegan el talento de ingenieros para diseñar originales dispensadores.

La ventaja, afirman estas empresas, es que ayuda a atraer talento, conecta a los empleados de distintas divisiones y evita que la gente se vaya, a medida que los límites entre el trabajo y la vida social se vuelven más difusos.

Pero los abogados laborales temen que alentar el consumo de alcohol en el trabajo pueda llevar a que los empleados conduzcan ebrios e incitar la violencia, el acoso sexual o incluso la violación. Además, podría incomodar a algunos empleados o excluir a otros, como los que no toman por cuestiones de salud o religión.

Sobre jefes malos, escoger batallas y el valor de contestar "no lo sé"

Carol Bartz, las lecciones aprendidas en su carrera profesional
Carol Bartz es muy conocida en Silicon Valley por dos motivos: es una ejecutiva importante de algunas de las más conocidas empresas de tecnología —Sun Microsystems, Autodesk y Yahoo, entre otras— y dice todo lo que piensa, en general con el estilo crudo y sin rodeos de la persona que la crió, su abuela, dueña de una hacienda dedicada a los productos lácteos en Wisconsin.

Ambas características, sobre todo la segunda, salieron a relucir en diciembre, cuando Bartz, de 64 años, habló ante un público que llenó la sala del "Women's Event" (Evento para Mujeres) en el campus de San Francisco de Wharton. El tema que escogió: qué le diría a sí misma si tuviera 30 años. A juzgar por la charla ofrecida, todo indica que si esa conversación hubiera tenido lugar en realidad, la joven Bartz habría oído de todo.
Algunos ejemplos: los malos jefes pueden ser tan instructivos como los buenos; no tengan muchas amigas, y no teman usar la frase "no lo sé" tantas veces como sea necesario.


¿Quiere ser CEO? Póngase en forma

Tim McNair, gerente general de Martin Guitar, realiza una rutina de ejercicios al menos tres veces por semana. El ejecutivo se propone bajar 30 kilos.

Nuevas investigaciones sugieren que unos cuantos kilos de más o una cintura ligeramente más gruesa afecta la percepción sobre la capacidad de liderazgo de un ejecutivo, así como su vigor en el trabajo.
Aunque los entrenamientos para maratones y el ejercicio de madrugada no forman parte de las tareas propias de un gerente, los expertos en liderazgo y reclutadores de ejecutivos indican que mantenerse en forma es ahora prácticamente un requisito para cualquier persona que aspire a ocupar la oficina principal.
"Debido a que las exigencias del liderazgo son bastante extenuantes, el aspecto físico tan importante como todo lo demás", destaca Sharon McDowell-Larsen, una fisióloga de ejercicio que dirige un programa de entrenamiento físico para ejecutivos para el Centro de Liderazgo Creativo (CCL, por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro.
Aunque el peso sigue siendo un tema de conversación tabú en la oficina, es difícil pasarlo por alto. Un ejecutivo pesado es considerado menos capaz debido a conjeturas sobre cómo el peso influye en la salud y la energía, asevera Barry Posner, profesor de liderazgo de la Escuela de Negocios Leavey de la Universidad de Santa Clara. Dice que no puede nombrar a un solo presidente ejecutivo con sobrepeso en la lista Fortune 500. "Tenemos estereotipos acerca de los gordos, así que cuando vemos a un alto ejecutivo con sobrepeso, nuestra reacción inicial no es positiva".

¿Te cansarías del mejor empleo del mundo?




Hasta el trabajo más increíble que imaginemos llega a aburrir si no ponemos algo de nuestra parte. Puedes aborrecer ese puesto que parecía ideal, del mismo modo que es posible amar una tarea que antes considerabas odiosa.

La solución: reinventa tu profesión cíclicamente.

En las curiosas clasificaciones que analizan los mejores trabajos del mundo, Ben Southall suele llevarse la palma. Hace tres años fue elegido entre 35.000 candidatos de todo el planeta para convertirse en una especie de vigilante-bloguero-relaciones públicas de una isla paradisíaca en un arrecife de coral australiano.

Este británico de Petersfield dejó hace tiempo su trabajo en Hamilton Island al finalizar el contrato, pero recientemente concedió al diario Daily Mail una entrevista en la que agradecía la experiencia, aunque recordaba que, en contra de lo que puede parecer, había tenido demasiado trabajo. Sin olvidar que durante su estancia sufrió una grave picadura de medusa y fracasó en la relación con su antigua novia.

No es oro todo lo que reluce, ni siquiera en el mejor empleo del mundo, lo que lleva a preguntarnos si es posible que lleguemos a cansarnos de un trabajo aparentemente ideal, hecho a medida para nosotros. ¿Qué factores pueden precipitar el que nos hastiemos o decidamos abandonarlo?

Renovación constante

8 claves para descubrir si encontró el "trabajo de su vida"




Cuando uno está a gusto en su puesto, a menudo se pregunta si "es el trabajo de su vida" o si tendría que seguir buscando.

Amber Rae, fundadora de The Bold Academy, propone una lista de ocho claves para saber si las personas se sienten representadas y realizadas en su empleo.

A partir de un artículo de MeiMei Fox sobre encontrar "el" amor, Rae describe como confirmar que se ha encontrado "el" trabajo.

1. No parece trabajo. El trabajo de su vida se llama así porque no es un puesto de trabajo, sino su manera de vivir. Le permite crear el estilo de vida que quiere para usted pero también dificulta separar trabajo de vida personal.

2. Se siente alineado con sus valores. El trabajo se convierte en una extensión de su visión del mundo. Vive tranquilo y se siente integro porque no tiene que hacer nada que no esté en desacuerdo con sus creencias. Además, esta alineación inspira para entregarse aún más a ese trabajo.

3. Está dispuesto a sufrir. Pasión proviene de pati, una palabra latina que significa sufrir. El trabajo de su vida implica aceptar sufrir por el camino, que se presentará muy abrupto en ciertas ocasiones. Pero si realmente es lo que quieres, podrás soportar los reveses inesperados. De hecho los obstáculos aún te motivarán más.

39% de los venezolanos trabajarán durante sus vacaciones




Dos quintos los trabajadores venezolanos (39%) no se relajará adecuadamente estas vacaciones de verano, sino que intentará inventar algo tres horas cada día en lugar de relajarse en la piscina o pasar tiempo con sus familiares y amigos.

Entre estos persistentes profesionales que simplemente no logran desconectarse hay una minoría de trabajólicos crónicos. 29% trabajará más de tres horas cada día en vacaciones. Estos son algunos de los resultados del estudio más reciente de Regus que sondeó a más de 16.000 personas en más de 80 países.

No solo los trabajadores venezolanos están llevándose mucho trabajo a las vacaciones, sino que demasiados estarán pegados a sus teléfonos inteligentes y netbooks, donde un 29% declara que estará trabajando un "poco menos de lo normal", dice una nota de prensa.

Un personal más saludable gracias al instinto competitivo




Los programas de incentivo buscan generar comportamientos saludables entre los empleados y mejorar su ánimo

Con la intención de que los trabajadores gocen de mejor salud, empleadores y compañías de seguros han aplicado la política del garrote y la zanahoria. Ahora, están probando con los juegos.

Una creciente cantidad de programas laborales en Estados Unidos están usando las técnicas de juegos digitales en un intento por estimular el ejercicio regular y propiciar hábitos alimenticios saludables. La idea es que el instinto competitivo —motivado por carteleras en línea, presión de los colegas, recompensas digitales y premios— puede lograr que la gente mejore su salud en general.

La geóloga Deanna Gerwin se anotó en el juego ofrecido por su empleador, Coeur d'Alene Mines Corp., en Idaho, seleccionando tareas saludables que ya hacía cotidianamente, como dormir ocho horas. Pero cuando vio que otros equipos de empleados estaban superando su desempeño intensificó sus esfuerzos para generar más puntos: empezó a comer frutas y vegetales cinco veces al día y caminar 10.000 pasos diarios. Los fines de semana se conectaba a Internet para responder cuestionarios de salud adicionales que incrementaron su puntaje. En poco tiempo, se ubicó entre los primeros 10 de la clasificación.

"Me sorprendió haberme involucrado tanto", afirma Gerwin, quien agrega que rara vez se entretiene con juegos digitales.

Una encuesta entre empleadores divulgada en marzo por la firma de consultoría Towers Watson y el Grupo Nacional Empresarial para la Salud de EE.UU. descubrió que alrededor de 9% de los encuestados preveía usar juegos en línea en sus programas de bienestar antes de fin de año, mientras otro 7% planea incorporarlos en 2013. Para fines del año próximo, 60% indicó que espera que sus iniciativas de salud incluyan juegos en línea así como otro tipo de competencias entre sedes o grupos de empleados.

Los investigadores afirman que el uso de técnicas al estilo de los videojuegos para motivar al personal se basa en estudios psicológicos y economía del comportamiento. Pero, advierten que los datos actuales que respaldan la efectividad de los programas de ludificación en el lugar de trabajo son poco sólidos, aunque empresas de salud y de programas de bienestar corporativo como WellPoint Inc. y ShapeUp Inc. tienen evidencia inicial de pérdida de peso y otras mejoras en algunas pruebas. Hasta ahora, "no hay mucha evidencia de que logre mejoras sostenidas en el comportamiento respecto a la salud y sus resultados", afirma Kevin Volpp, director del Centro para Incentivos para la Salud y Economía del Comportamiento de la Universidad de Pensilvania.

Además, algunos empleados podrían sentir presión no deseada por parte de colegas en su equipo o de jefes cuando las competencias en el trabajo suben de intensidad, aunque la participación suele ser voluntaria. Algunas empresas afirman que detectan entusiasmo entre su personal. En el segundo semestre del año pasado, una planta de semiconductores de Samsung Electronics Co. en Texas ofreció un concurso de caminata con la ayuda de la aseguradora UnitedHealth Group Inc. que permitía que los empleados formaran equipos e hicieran seguimiento de sus resultados. Es probable que la empresa lo vuelva a usar para una competencia al estilo de los Juegos Olímpicos, que incluirá eventos como carreras de relevos con los overoles usados en la fabricación de chips, afirmó Charmaine Winters, gerente de recursos humanos.

Los empleadores a menudo entregan premios e incentivos financieros a los ganadores, así como medallas virtuales. Las empresas de juegos sostienen que han visto premios tan generosos como un auto, así como días libres adicionales, espacios de estacionamiento preferenciales y efectivo.

Algunos investigadores advierten que este tipo de programas en el trabajo podrían crear un rechazo por parte de trabajadores que se sientan obligados a participar, ya sea debido a importantes incentivos económicos o por presión de sus jefes y colegas. "Podrían sentir que los están manipulando", afirma Deborah Liebernman, directora del programa de Investigación de Juegos para la Salud de la Universidad de California en Santa Barbara.

Fuente: The Wall Street Journal