Claves para elegir estudios de formación profesional

La formación profesional es un proceso continuo y las exigencias del mercado hacen que las personas deban mantenerse actualizadas en sus áreas de actividad para seguir avanzando.

Para cultivar el conocimiento y las competencias personales, muchos ejecutivos recurren a postgrados, maestrías o doctorados, los cuales generalmente son onerosos, pero con frecuencia las empresas en las que se desempeñan cubren gran parte de esos costos y también existen créditos bancarios especialmente diseñados para ese fin.

Seleccionar el tema objeto de estudio no siempre es fácil y requiere análisis previos. Según expertos en la materia, lo primero es tratar de discriminar qué temas son relevantes y cuáles no, en función de los intereses de cada profesional, de la empresa en la que labora y de los planes de carrera dentro o fuera de la misma.

La meta de la formación es mejorar el desempeño, las competencias y la actitud ante los desafíos profesionales, aunque también se necesita mantener la visión en aspectos filosóficos que ayuden a la persona a proyectarse sin desviarse de sus áreas de interés profesional.

Muchas veces la empresa empuja a alguno de sus gerentes a hacer cursos en áreas en las que la organización necesita refuerzo, sin que este tenga una motivación real. En esos casos, al ejecutivo le conviene explicar cuál es su preferencia vocacional y no aceptar hacer estudios que, a la larga, serán una pérdida de tiempo para todos. Es difícil que una persona mantenga actividades que no se correspondan con sus inclinaciones.

Infografía | 10 claves de la reducción de la jornada laboral

La reducción de la jornada laboral entro en vigencia este martes 07 de mayo de 2013, de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica del Trabajo y su primer reglamento parcial.




10 cosas que debería saber de su jefe

Jon Magee es profesor asociado de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. Y explica en Forbes que para tener éxito en el trabajo, es imprescindible que los empleados sientan curiosidad por las metas, valores y estilos tanto suyos como de la compañía. Para responder a este objetivo, ofrece diez preguntas que todo trabajador debería averiguar sobre su jefe.

1. ¿Cuál es su experiencia previa? Es importante conocer la experiencia que tiene tu superior, saber en qué campos ha trabajado y en cuáles ha destacado.

2. ¿Cómo consiguió este trabajo? Alguien fue despedido en su actual puesto y le fueron a buscar? O el propuso su candidatura y fue aceptada? Fue promocionado de otra filial de la empresa?

3. ¿Cuáles son sus aspiraciones profesionales? Te interesará saber cual es para tu jefe el próximo peldaño en su carrera profesional, tanto si quieres seguir con él como si estás buscando una oportunidad de alejarte.

4. ¿Qué es lo que más valora de su trabajo? Es importante entender sus prioridades, saber si para el primero va el equipo, va el sueldo, va la empresa, o va su propia reputación.

5. ¿Cuál es su posición en el organigrama de la empresa? Es necesario ser consciente de cuál es la posición del jefe en el organigrama, a nivel formal e informal, es decir, como es visto por los demás jefes.

6. ¿Qué relación tienes con su jefe? De la relación de tu jefe con su superior dependerá también vuestra relación, por eso es importante saber si es buena o mala esta conexión.

7. ¿De qué manera apuestas por su personal?Un jefe puede ser quien te proteja de un peligro externo o también quien te exponga a tu suerte. Es importante saber a qué perfil responde tu jefe, también en lo que se refiere a las promociones y evaluaciones.

8. ¿Cuál es su estilo de liderazgo? Se trata de alguien con la mente muy abierta, dispuesto a aceptar ideas del equipo, o simplemente quiere que el personal ejecute las ordenes que él da?

9. ¿Qué es lo que más valora en las evaluaciones? Es básico saber que es para él lo más importante de alguien que esté a su cargo, si es la creatividad o la eficiencia, si es cuidar la visión general o el más mínimo detalle.

10. ¿Qué es lo que más le importa fuera del trabajo? También está bien conocer a tu jefe fuera del trabajo, saber si lo que más le preocupa es su familia, sus hobbies, la política o quizás la religión. Probablemente sea en lo que te deje ser más flexible.

Si quiere prosperar en el mundo de los negocios, tire a la basura estas diez ideas

¿Siente que su negocio está “agarrotado” y no termina de levantar el vuelo? Si es así, quizás es que está siendo prisionero de algunas de sus ideas. Y es que a veces agarrarse con mucha insistencia a algunas ideas puede ser “venenoso” para su negocio. Si no quiere que su negocio siga “pudriéndose”, tire inmediatamente a la basura las ideas que The Engaging Brand propone a continuación en la siguiente infografía:

1. La idea de que lo bueno es suficientemente bueno.

2. La idea de que porque algo funcionó en el pasado funcionará también en el futuro.

3. La idea de que porque algo no funcionó en el pasado no lo hará tampoco en el futuro.

4. La idea de que el éxito en el pasado garantiza el éxito en el futuro.

5. La idea de que asegurar que “la gente es nuestro mayor valor” sirve para engañar a todo el mundo.

6. La idea de que las grandes reuniones sirven siempre para romper suficientemente las barreras.

7. La idea que aprender sólo tiene que ver con los libros y los exámenes.

8. La idea de que somos indispensables.

9. La idea de que hacer lo mismo de la misma manera nos proporcionará el avance que necesitamos.

10. La idea de que las palabras “No digas nada” terminarán funcionando.

haz click en la inforgrafia para ampliarla:





Mujeres ejecutivas: con techo bajo y peor pagadas que los hombres

En la corona de la jerarquía laboral, donde se encuentran los puestos de alta gerencia,
las mujeres siguen siendo minoría.
Investigadoras sobre asuntos de género en Venezuela observan que a pesar del avance de las mujeres en todos los sectores de la economía nacional, su carrera profesional golpea contra el llamado "techo de cristal", término acuñado en los años 80 para hablar del tope invisible que impide avanzar hasta los puestos ejecutivos y gerenciales. Se trata de un fenómeno local que sintoniza con una tendencia mundial, sobre la cual advierten organismos globales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A Graciela A, le suena conocido este obstáculo. Trabajó durante 17 años como gerente de operaciones en una reconocida corporación latinoamericana que desarrolla proyectos de ingeniería, con sede en Caracas. En una discusión salarial, el dueño de la compañía le aumentó menos que a sus pares hombres porque ella "aportaba un segundo sueldo a su casa". Su esposo para aquel entonces era profesor de secundaria. La ascendieron sólo cuando un gerente que trajeron de afuera y que ella misma tuvo que entrenar, no rindió. Al final, no le dieron acciones, prefirió renunciar y se dedicó a la asesoría.

"Mientras más alto es el nivel jerárquico, menos representación tienen las mujeres en esos cargos", revela una investigación realizada por Carmen Aura Matteo sobre "la mujer en el entorno gerencial venezolano" (cuyo resumen publica en la Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, 2012).
El estudio, que consultó a 70 mujeres en cargos ejecutivos gerenciales y de supervisión en 38 organizaciones ubicadas en Caracas (11 del sector público, 25 privadas y dos ONG), destacó que solamente 14,29% de la muestra (10 ejecutivas) ocupan los cargos de mayor nivel de la empresa (presidencia, vicepresidencia y dirección). Y de esas 10, sólo una es presidenta, justo de una ONG de la cual es fundadora. Sólo 5,72% ha alcanzado cargos estratégicos.

Fuente: El Mundo Economía y Negocios

Cómo no ser el dinosaurio de la oficina

Cuando muchos empleados se acercan a cumplir medio siglo de vida a menudo sienten la confianza que da la experiencia y la sensación de haber alcanzado ciertas metas profesionales.

Pero también pueden ser presa de una inseguridad irritante de que los colegas más jóvenes —que tienen 5.000 seguidores en Twitter y diseñaron su primer sitio web a los 13 años— se están convirtiendo en las nuevas estrellas de la oficina.
Doug Gould, un publicista de 50 años, reconoce que sintió parte de esa ansiedad cuando sus compañeros lo empezaron a llamar "Tío Doug" o "entrenador".

"Creo que lo decían por cariño", señala el director creativo de la agencia publicitaria Allen & Gerritsen, que comenzó su carrera en 1984 utilizando papel de calco y marcadores para diseñar anuncios de periódico. "Pero si se lee entre líneas, también significaba 'viejo'".

Para muchas personas en la segunda mitad de sus carreras, el significado de esa palabra se está volviendo tan claro como el agua: es hora de incorporar más herramientas de alta tecnología a su arsenal profesional y actualizar sus habilidades con, por ejemplo, algo de experiencia en redes sociales o aplicaciones móviles. Como el propio Gould ha experimentado en carne propia, mantenerse al día con colegas más jóvenes que crecieron enviando mensajes de texto, tuiteando, usando Facebook FB +2.72% y jugando videojuegos requiere un trabajo constante.

‘Perder’ el tiempo con tus colegas puede ser eficaz

Hay adictos a los mensajes de su smartphone y al propio teléfono; esclavos del correo electrónico o de las redes sociales que sólo pueden pensar en lo inmediato; obsesos de la multitarea, que es todo lo contrario a la productividad...
Hay decenas de maneras de perder el tiempo en el trabajo, y otras tantas de parecer ocupado en tareas importantes que en realidad no aportan ningún valor. Muchas organizaciones padecen el ruido de una aparente actividad frenética que sólo es un cúmulo de tareas prescindibles.

The Wall Street Journal citaba recientemente los ejemplos de algunas compañías que han decidido controlar la actividad de sus trabajadores, su interacción y hasta sus relaciones personales en horario de trabajo para determinar la productividad. Es el caso de Bank of America, Steelcase, o la farmacéutica Cubist Pharmaceuticals Inc., que han implantado sensores a determinados grupos de empleados para monitorizar sus movimientos, el tono y los temas de sus conversaciones, e incluso algunas emociones, o cómo trabajan e interactúan los equipos y los miembros de diferentes departamentos.

Las conclusiones de los estudios realizados en las diferentes firmas –que en ciertos casos rayan la invasión en la intimidad de los profesionales– pondrán los pelos de punta a quienes niegan el valor que pueden tener ciertas distracciones en horario laboral. También refuerzan las teorías de quienes, frente al teletrabajo, defienden la necesidad de acudir a su puesto e interactuar con los colegas:


* En el caso de Bank of America existía una correlación entre altos niveles de productividad y las relaciones cara a cara entre los empleados. La empresa observó una disminución de la actividad social hacia la hora de la comida, porque los trabajadores se "retiraban" a sus mesas para contestar emails. Esto llevó a fomentar el hecho de comer en la cafetería para incrementar los contactos. Algunos estudios señalan que "los trabajadores que almuerzan en mesas de 12 son más productivos que aquellos que comen juntos en mesas de cuatro".

* Cada vez más compañías tienden a crear espacios que permitan la interacción en los que los empleados se encuentren cómodos, pero siempre dentro de la oficina. Kellogg España o PwC crearon estos espacios coincidiendo con sus cambios de sede en Madrid.

* Los expertos aconsejan que inviertas el 50% de tu tiempo en ideas, acciones y conversaciones que sepas que te producen los mejores resultados. Planifica tiempo para que te interrumpan. Eso es inevitable, pero debes controlarlo.

Fuente: Expansión