Los beneficios de la pausa del café

 Detenerse 10 minutos durante la jornada laboral permite liberar las tensiones y no llevarlas a la casa.

Muchas personas sufren de un mal que las vidas laborales y familiares cada vez más exigentes han vuelto común: llevar trabajo a la casa y pensar en los problemas de la casa en la oficina. Su consecuencia más molesta es no poder concentrarse en las actividades propias de cada ámbito, aunque un nuevo estudio asegura que este efecto podría ser mitigado con una simple técnica como hacer una pausa para tomar un café en algún momento del día.

Expertos de la U. Autónoma de Madrid (España), liderados por la sicóloga Ana Sanz, descubrieron que más que la bebida en sí, esos 10 minutos que las personas se dan para tomarse un café en la oficina pueden hacer la diferencia entre una vida estresada y una más feliz. Al analizar respuestas a un cuestionario que los trabajadores debían llenar tres veces al día, el equipo de Sanz concluyó que el trabajo ininterrumpido a lo largo de la jornada impide que la presión laboral se libere, ocasionando que las personas carguen con problemas hasta tener un momento para liberarlos, o sea, al llegar a sus casas. Esto aumentaría el conflicto entre el trabajo y la familia y la sensación de agotamiento.

HABLAR CON OTROS

El estudio, publicado en el Journal of Vocational Behavior, señala que expresar emociones juega un papel relevante en nuestras vidas, y que el contenido de lo que comunicamos y el lugar en el que lo hacemos impactan de forma diferente en el bienestar emocional. Así, usar la pausa diaria para expresar emociones positivas -en el trabajo, con los amigos o familiares- ayuda a establecer una buena conexión entre estos dos espacios, y hace que las personas se sientan con mayor energía al fin del día. Si esto no ocurre, cuando la persona sale del trabajo expresa emociones negativas, se siente inevitablemente agotada y menos dispuesta a disfrutar el tiempo en casa.

El estudio revela una serie de implicaciones prácticas, ya que, por una parte, deja claro que la presión laboral genera mayores problemas de salud en los trabajadores y un nivel de estrés que se mantiene incluso tras terminar la jornada laboral. En este sentido, asegura que los descansos son un modo de recuperarse de las presiones. "Buscar un hueco para el humor y para olvidarnos de los 'debería hacer' son algunas de las claves para enfrentarnos a las responsabilidades diarias", explica Sanz.
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