Emigración ejecutiva venezolana: el adiós de los talentos


Se van y puede que no vuelvan. La fuga de profesionales venezolanos está siendo un problema para la economía de este país… y un acicate para las de Panamá, Colombia y Estados Unidos, los países que más los reciben.

Da lo mismo que el clan familiar se encuentre hacendado en tierras venezolanas o que haya obtenido el mejor promedio de su promoción y tenga una carrera prometedora. Muchos ejecutivos en Venezuela están, desde hace unos años, barajando la idea de migrar a países como Panamá, Colombia y Estados Unidos.

Si bien la necesidad de decir adiós a Venezuela se comenzó a manifestar en muchos a raíz del descontento político con el gobierno de Hugo Chávez, no se convirtió en una tendencia -según aseguran distintos consultores en capital humano- sino hace un par de años, cuando ejecutivos y otros profesionales comenzaron a mirar seriamente más allá de sus fronteras por un asunto de desarrollo de carrera, buscando lo que su país no puede ofrecerles.

Panama Hunt

Ya sea por el clima, cercanía o su economía emergente, Panamá fue uno de los primeros países en situarse como destino en las mentes de los que querían marchar. Juan Pablo Correa, consultor de Michael Page para Latin American Desk, dice que este país “viene presentando un desarrollo y crecimiento interesante para cualquier empresa que tenga la intención de expandir operaciones en la región de América Latina. Su posición geográfica hace de Panamá un lugar importante para coordinar desde allí sus negocios en Centroamérica y El Caribe, cubriendo así el espacio geográfico natural para los venezolanos”.

Algo en lo que coincide Karhil Canelones, socio de consultora Izquierdo & Canelones, representante de Staton Chase Internacional Caracas, quien dice que “Panamá entra en nuestra óptica debido a todo el desarrollo del Canal, donde se abrió la posibilidad de nuevos negocios. Entiendo, por lo que la gente nos transmite y que incursionaron en el mercado panameño como inversionistas, que existe una doble visión: oportunidad para hacer negocios y las condiciones muy favorables para invertir”. Y tras las inversiones, se sabe, van los ejecutivos.

Colombia: el imán del vecino

Colombia también es una carta de la baraja. En este último tiempo abundan los venezolanos que se pasean entre Medellín y Bogotá en busca de oportunidades laborales, las que efectivamente encuentran.

“Los colombianos tienen mucho aprecio por los venezolanosL, aunque son exigentes. Incluso hay firmas colombianas que vienen a Venezuela a buscar gente por sus competencias. Es un mercado bien activo”, dice Canelones.

En la oficina colombiana de la consultora de reclutamiento eHunters explican que el perfil marcadamente experto en petroleras de muchos ejecutivos venezolanos son muy apreciados en Colombia, al igual que aquellos que tienen competencias y experiencia en el ámbito financiero.

Westonzuela

Fabiola Amariles, directora ejecutiva de Learning for Impact, y quien reside Florida explica que según ha podido percibir, la mayoría de los venezolanos que migran a Miami incursionan en una diversidad de campos desde el comercio hasta las comunicaciones, en un fenómeno en algo parecido al de los cubanos que llegaron en la década de los 60.

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“El pueblo donde vivo, Weston, tiene 63.000 habitantes. 43% son latinos, la mayor parte venezolanos y colombianos, tanto que el pueblo ya se conoce como ‘Westonzuela’”, relata Amariles.

Balanza (de cerebros) comercial

La fuga de talento se produce no sólo por un clima político adverso a los negocios privados en Venezuela, sino también porque hay condiciones del mercado global que así lo permiten.

“Hemos ido observando una migración muy generalizada desde que se abrió la economía mundial. Eso, sumado a una mejor formación académica de los venezolanos- con la que fueron adquiriendo importantes competencias, como por ejemplo, la de integración, capacidad para relacionarse con distintas culturas y haber trabajado en grandes empresas multinacionales y nacionales- llevó a incentivar la migración”, dice Canelones.

A esto se suma que muchos ejecutivos venezolanos han sido promovidos por sus propias empresas y por lo mismo se incorporan a los equipos de trabajo de la compañía en otros países.

Todo esto ha revertido la característica cultural venezolana que históricamente ha inhibido la emigración y promovido la inmigración. Sin embargo, ese acervo también explica una de las ventajas de los venezolanos como profesionales internacionalizados.

“Es claro que este fenómeno es crítico para cualquier país, y con estos las empresas instaladas en Venezuela están sintiendo el impacto al no tener siempre a los mejores disponibles para ser contratados e incorporados en sus estructuras. Con esto, por ejemplo, Panamá se enriquece de un talento que no tenía para impulsar sus negocios en la región”, dice Correa.
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