Cómo tener éxito en los negocios sin mover un dedo

¿Cómo se debe actuar ante los altibajos de la vida empresarial? 
A menudo, lo mejor es no reaccionar.

Digamos que usted es un líder dinámico de negocios que fabrica aplicaciones o programas informáticos, o que maneja grandes presupuestos de películas de Hollywood.

Las aplicaciones, o las películas, varían. Algunas son perfectas; otras no tanto. Algunos filmes se convierten en éxito de taquilla. Otros nadie los ve.

En el caso negativo, ¿qué hacer? Usted es dinámico, por lo que tiene que reaccionar, por supuesto. Debe hacer algo.

Si el responsable del estudio cinematográfico una vez tuvo el don del rey Midas pero ya perdió la capacidad de convertirlo todo en oro... ¿no es ya hora de que se retire?

Los clientes esperan y, sin embargo, hay una presión para actuar.

El éxito, el azar



Eso es más o menos lo que pasó con Sherry Lansing, ejecutiva de Paramount Pictures. Durante casi una década fue considerada un genio. Tres años más tarde estaba fuera de la compañía.

Pero su historia, contada por Leonard Mlodinow en su libro "The Drunkard's Walk", luego tomó otro giro.

Varias películas encargadas por ella y estrenadas luego de su partida de Paramount resultaron éxitos de taquilla.

¿Qué pasó con ella? Según Mlodinow, la industria no entendió el papel que desempeña el azar en el éxito.

Lo que ocurrió con Lansing pasa en casi todas partes: los altibajos de suerte pueden esconder, de manera temporal, la calidad subyacente.

Pero pocas personas son lo suficientemente seguras como para establecer la potencialidad de éxito de un producto y desligarse de los indicadores de corto plazo, a menudo condicionados por la casualidad.

El exitoso libro de Mlodinow se refiere a la lucha contra la conducta instintiva de tratar de encontrarles sentido a los altibajos que son rutinarios en la vida empresarial.

Abundando en el tema, el experto en estadísticas Tony Greenfield sostiene que los hombres de negocios tienden a ignorar el hecho de que las variaciones son normales en el corto plazo y suelen darles a esos cambios más importancia de la que tienen.

"Ojos deterministas"

Greenfield, ex jefe de Informática y Procesamiento de Datos de la Asociación Británica del Hierro y el Acero, es profesor de Informática Médica y Estadística en la Queen's University, de Belfast, Irlanda del Norte, en el Reino Unido.

"En general, creo que (los empresarios) ven el mundo a través de ojos deterministas. Si algo sale mal, se busca una causa especial y se acomete la resolución de problemas", dice.

La consecuencia puede ser una variación total del proceso, que no ocurriría si éste siguiera su curso normal.

Y esto puede traer consecuencias negativas: podemos empeorar el proceso al tratar de arreglarlo, ignorando que los altibajos son parte del proceso mismo.

Todos creemos en el modelo del ejecutivo empresarial dinámico. Es un principio del liderazgo que, cuando las cosas no salen como esperamos, introducimos cambios.

Lo que deberíamos preguntarnos es si esos cambios realmente son necesarios y si a veces no es mejor quedarnos quietos.

Es llamativo cuánto tienen que aprender los negocios de la estadística elemental.

No todos los altibajos son aleatorios. Pero dar demasiada importancia a los datos puede ser tan perjudicial como hacer caso omiso de ellos.

Por supuesto, los altibajos puede tener causas reales e importantes, pero no necesariamente informan sobre la calidad subyacente de un negocio.

Sin despidos

Un amigo que gerencia con éxito una empresa de ingeniería me dijo recientemente: "2010 fue un año terrible en el que la mayoría de nuestros clientes redujo o canceló por completo sus gastos".

"Pero estoy satisfecho de que que logramos evitar los despidos. Fue duro para todos, pero sobrevivimos".

Según él, "es curioso lo rápido que cambian las cosas". Y prosiguió: "En septiembre pasado me preocupaba la posibilidad de tener que eliminar puestos de trabajo, pero ahora tenemos el mayor volumen de pedidos que la empresa haya visto jamás".

Sus palabras sugieren que se trata de otra victoria de saber simplemente esperar y no precipitarse a tomar acciones.

"Lamentablemente, en general se ignora la variabilidad. Un gran ejemplo es la cantidad de gerentes que se la pasan explicando las alteraciones en el presupuesto. Tenemos que demostrar que estamos en control", añadió.

Y esto lo vemos en la costumbre entre los cuadros de mando de las compañías de mostrar toda la información actualizada minuto a minuto sobre el desempeño de la empresa, y los ejecutivos observando cada variación, sintiendo cómo se les acelera el pulso; al teléfono, demandando acción ante cada pequeña alza o caída.

El peligro de restar importancia a los cambios es que nos podemos quedar a la zaga.

Pero teniendo en cuenta que existe el mismo riesgo con una reacción despropocionada, me pregunto si no es más sabio repetir el mantra "calma"

Fuente: BBC
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