¿Qué tienen en común el arte y el management?

Según Adler, una característica común del management y las artes es que todo gira en cómo se percibe la realidad. "Sabes qué es lo que va a pasar o cómo vas a hacer que pase, anticipándote a los hechos”, dice.

¿Qué pueden tener en común el arte y el management? Esa pregunta es la que ha logrado responder Nancy Adler, una mujer exitosa en ambas disciplinas y cuya filosofía se adecua perfectamente a la necesidad que tienen las empresas de estar innovando constantemente.


Adler ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Québec y el Premio anual de la revista "Academy of Management", y la revista Forbes la ha calificado como una de las “grandes del management”, a la altura de famosos gurús como Henry Mintzberg o Peter Drucker.


La Académica

Nancy Adler es una destacada catedrática de Administración en la Universidad de McGill, en Montreal, Canadá. De procedencia estadounidense, creció en la bulliciosa California, obtuvo su MBA en la UCLA y, más tarde, un Ph.D. en Management.

Adler realiza investigación y consultorías sobre liderazgo global y management de culturas cruzadas. Ha escrito más de 125 artículos, produjo una película (titulada “A Portable Life and Reinventing Our Legacy”) y ha publicado diez libros entre los que se incluyen “De Boston a Beijing: Administrando con una Visión Global” y “Dimensiones Internacionales de el Comportamiento Organizacional”.


Para Nancy Adler, pintora y académica de la Universidad de McGill, los líderes del futuro deben tener una capacidad de reflexión para lograr hacer la diferencia en sus compañías.

La Artista


Durante más de 20 años, Adler se dedicó a la pintura con singular profesionalismo, mientras al mismo tiempo se desempeñaba en el mundo académico. Pero mantenía sus dos pasiones muy separadas. De hecho, ni sus colegas en McGill sabían que ella pintaba, ni tampoco contaba a sus amigos artistas sobre su trabajo docente.


Según cuenta ella misma, fue su profesor de acuarela, un amante del tai chi llamado Lew Yung Chen quien, al contarle sabios relatos sobre artistas, le hizo darse cuenta de que el liderazgo estaba muy relacionado a las artes.


“Escuchando que la gente y las empresas necesitaban más innovación y más creatividad, creé en 2002 una clase de Liderazgo Artístico, que era un curso de seis días. Cada día yo enseñaba un estilo distinto de arte y su importancia”, cuenta Adler.


Dos mundos que confluyen


Las teorías de Nancy Adler sobre el liderazgo creativo combinan los conceptos de liderazgo, arte, innovación y creatividad. Se apoyan en la creatividad propia del arte como ejemplo paradigmático de la innovación tanto cultural como tecnológica, y también como modelo de negocio que necesitan las empresas y directivos del Siglo XXI.


Un claro de ejemplo de cómo esta artista puede mezclar sus dos pasiones es la cátedra que realiza como  visitante de la española Deusto Business School, donde suele viajar una vez por trimestre.


“Adler es una apasionada del museo Guggenheim y siempre dice que el 'milagro' de éste consistió en que Frank Gehry fue capaz de ver y hacer realidad algo que nadie había imaginado antes”, comenta Juan Manuel Roca, director de sustentabilidad de Deusto. “Nancy hace que los alumnos vean el museo desde diferentes ángulos para que se den cuenta de que la realidad es muy diferente en función del punto desde el cual se mire”, dice.


Próximamente, Adler impartirá en el campus de Bilbao un módulo especial de liderazgo creativo, innovador y global en el programa ejecutivo “Master in Business Innovation”.


La influencia del arte en el liderazgo


“La creatividad es sólo una de las cosas que el arte puede entregar al liderazgo. También están la improvisación, el cómo romper las tradiciones, el instinto y la inspiración”, dice la pintora.
Para Adler, son muchas las cualidades del arte que influyen sobre el mundo de los negocios: Primero está la improvisación, la habilidad de responder inmediatamente, ya sea como individuo o como equipo, a un determinado conflicto.


Y luego está la idea de preguntarte “cómo veo la situación". Esa es otra habilidad común de ambas disciplinas: “Ves con tus propios ojos lo que está sucediendo, y queriendo verlo mucho más allá que el común de la gente”, dice Adler. Además, asegura que los artistas, al igual que los administradores, están preparados o entrenados para captar la realidad, ver los detalles, interpretarlos y hacer un diagnóstico.


“La naturaleza del liderazgo es la capacidad y el coraje de ver las cosas exactamente como son. Todo gira en cómo se percibe la realidad, sabes qué es lo que va a pasar o cómo vas a hacer que pase, anticipándote a los hechos”, asegura.


Un cambio necesario


En opinión de la académica, es muy difícil seguir los patrones del siglo XIX en el siglo XXI, ya que los antiguos patrones del liderazgo en los negocios no son viables. “Los clientes tienen mucha más información sobre las organizaciones; los ejecutivos deben tener un alto nivel de innovación y creatividad”, indica.


Según Adler, el poder hoy ya va mucho más allá de los gobiernos, ya que estamos en un mundo global donde las decisiones que tomen las empresas y las ONG influyen a toda escala. Esto significa que hay que responder muy rápido a los conflictos, y no se puede administrar como en el pasado.


El líder del futuro debe saber exactamente lo que está pasando, qué hace sentido desde su perspectiva. Por ejemplo, no puede sólo hablar sin reflejar cuál es la visión de la empresa”, dice.


La artista indica que la mayoría de las empresas se centra en la tecnología y en las nuevas innovaciones, pero “eso no sirve de nada si quienes administran no conocen en profundidad la identidad de su propia compañía, los empleados que tienen, y lo que las hace diferentes de otras empresas”.


Una de las grandes críticas de Adler es que los directivos están casi exclusivamente enfocados en la acción y no en la reflexión. “La mayoría de ellos no se hace el tiempo para reflexionar en silencio, cuando este silencio es la clave para visualizar el futuro”, señala.


¿Cómo ser un líder del siglo XXI?


La recomendación que entrega Adler para los ejecutivos que quieren convertirse en líderes creativos es, simplemente, que hagan ejercicios con una libreta en blanco, escribiendo reflexiones sobre lo que quieren para su compañía, o para cualquier aspecto de su vida.


Pero lo más importante, explica, es que deben traspasar esa visión artística a toda la empresa, para que así los empleados multipliquen la creatividad y la innovación.


Pensando en ese fin, Adler creó el “Leadership Insight Journal”, un cuaderno con sus pinturas y reflexiones sobre liderazgo, pensado para escritorios de ejecutivos y popular, según ella misma confiesa, entre empresarios canadienses que los regalan a sus empleados en Navidad.

Fuente: America Economia
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