América Latina en la mira: ¿cómo hacer negocios en la región?

América Latina continúa atrayendo la atención de inversionistas, empresarios y emprendedores que ven en ciudades de la región un próspero destino para hacer negocios, tras una débil economía mundial.
Los pronósticos son positivos de acuerdo al Banco Mundial, que apunta en el reporte “Perspectivas Económicas Mundiales (GEP)” que los países en desarrollo deberían crecer gracias al impulso que generan los bajos precios del petróleo, el fortalecimiento de la economía de EE.UU., las tasas de interés mundiales que siguen apuntando hacia la baja y a la disminución de las contrariedades en varios mercados grandes y emergentes.


El atractivo radica para los empresarios, explica el profesor de Gestión de la Universidad de Miami, Joseph Ganitsky, en que la región “presenta suministros para hacer negocios comprando cosas en la región o ayudando a desarrollar capacidades para exportar”.
Para Gabriel Rovayo, director del IDE Business School, “todos coincidimos que los mejores países para hacer negocios en Latinoamérica son Chile y México, porque han tenido una trayectoria de mayor estabilidad económica, política y social que el resto de la región”. Rovayo también se refiere a Brasil y, sobre todo, a Colombia y Perú, que en estos últimos años “muestran gran consistencia en sus decisiones”.
Sobre esto mismo reflexionaron empresarios españoles en el reciente foro “Latinoamérica Global”, organizado por el Consejo Empresarial de América Latina CEAL Ibérico, que concluyó el 7 de mayo, donde coincidieron que Colombia, México, Perú y Panamá concitan mayor interés, siendo “la región un mercado prioritario”.
El primer acercamiento

Este interés global se traduce en que directivos, ejecutivos y empresarios busquen conocer las oportunidades y desafíos que América Latina puede ofrecer. A veces través de un primer acercamiento, cursando maestrías que se enfocan en cómo hacer negocios en Latinoamérica, y donde se incluyen generalmente viajes a los países de la región para conocer aspectos culturales, comerciales y legales.
Según Xavier Gimbert, director de ESADE en América Latina, no sólo los estudiantes españoles se interesan por América Latina, sino también aquellos procedentes de otros países del mundo. Esto a través “de los programas de ESADE, tanto de grado universitario, como de MBA, así como en los diversos másteres”. A esto se agrega que también se han incluido en los programas de esta b-school asignaturas, foros y laboratorios que tratan de América Latina, “al tiempo que se han incrementado las estancias y los viajes en sus países, y también han aumentado las solicitudes a la Unidad de Carreras Profesionales para encontrar trabajo en sus países”, dice Gimbert.
Estos programas no sólo permiten a los ejecutivos conocer los países latinoamericanos, sino también ampliar su red de contactos. En el caso de IDE Business School, su director dice que “mediante la División de Egresados es posible contactarse con empresarios que han hecho los mismos programas en escuelas de México, Argentina, Colombia, Perú y Brasil, por ejemplo”.
Es en este primer acercamiento donde se pueden conocer diferencias locales y regionales que distinguen mecanismos de trabajo, prácticas y conceptos. Sin embargo, a no ser que sean experiencias bastante profundas, hay que advertir que son una primera aproximación y que requiere de mucha profundización. Según Ganitsky “el modelo clásico consistía en enviar al estudiante durante un semestre completo, o incluso más tiempo, a otro entorno para familiarizarse, entender la cultura, construir las redes de contacto y avanzar más en la comprensión de ese país, pero hoy los viajes son cada vez más cortos”.
Los programas buscan cerrar la brecha en un mundo más globalizado, donde los ejecutivos adviertan de nuevos desafíos y oportunidades. Sobre esto, Ganitsky dice que “la tarea es estimular a las personas a sobrepasar los desafíos para crear nuevas empresas y soluciones, y entender que hoy ya no se crean compañías para generar sólo utilidades”.
No todo es teoría
Sin embargo, no todo se puede aprender en las aulas, también es necesario ese factor vivencial, que se repite como práctica en varios programas de MBA globales o aquellos con énfasis en América, que dictan las escuelas de negocios. Esa inmersión, que Ganitsky reclama se ha traducido en un corto viaje, y aunque fuera mucho tiempo nunca sería suficiente, es vital para conocer la cultura de un país.
Es en la búsqueda de una aproximación efectiva donde se debe tener cuidado, porque América Latina no es una realidad uniforme. “Cada país es como competir en una liga diferente. No hay un solo reto, sino muchos retos: tantos como países en que la empresa quiera introducirse. Además, también hay que considerar las grandes distancias que existen. En Europa, se puede ir cambiando de país con mucha frecuencia, con vuelos de una o dos horas e, incluso, con fáciles desplazamientos en automóvil. En Latinoamérica, sucede todo lo contrario”, opina Gimbert, de ESADE, y agrega: “Como consecuencia de todo ello, el empresario extranjero ha de darse a conocer en cada país y debe vencer una competencia cada vez mayor, tanto local como extranjera, ya asentada en el país”.
De ahí que sea imprescindible que los empresarios o inversionistas extranjeros conozcan la cultura y la idiosincrasia de cada país en la región, “porque todo ello es parte del 'ritual' que se sigue en casa país para llegar a una negociación exitosa”, dice Rovayo.
Sobre esto mismo, Gimbert recomienda “conocer la cultura, las instituciones, las reglamentaciones y las leyes del país. Y, al ser diferentes todas estas características según el país, la tarea es importante”.
Pecados de “colonizador”
Los empresarios suelen cometer errores, sin embargo, siempre es posible minimizarlos. Para Joseph Ganitzky, uno de los más habituales consiste en subestimar los riesgos de cada país y la rotación interna de las empresas. Por lo mismo “hay que hacer un análisis de las oportunidades y los riesgos”.
Rovayo aconseja “olvidarse de llegar con mentalidad de 'colonizador' y esperar hacer negocios de una forma diferente”. Esto, porque entre los pecados de los inversionistas y empresarios extranjeros está el que llegan sin haber establecido una relación de amistad con sus pares latinoamericanos. “En América Latina necesitamos primero estrecharnos las manos, comer juntos, conocernos en un ambiente de confianza. Luego de ello vienen los negocios y allí es donde se ponen las cartas sobre la mesa”.
Fuente: America Economia
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