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¿Quiere ser CEO? Póngase en forma

Tim McNair, gerente general de Martin Guitar, realiza una rutina de ejercicios al menos tres veces por semana. El ejecutivo se propone bajar 30 kilos.

Nuevas investigaciones sugieren que unos cuantos kilos de más o una cintura ligeramente más gruesa afecta la percepción sobre la capacidad de liderazgo de un ejecutivo, así como su vigor en el trabajo.
Aunque los entrenamientos para maratones y el ejercicio de madrugada no forman parte de las tareas propias de un gerente, los expertos en liderazgo y reclutadores de ejecutivos indican que mantenerse en forma es ahora prácticamente un requisito para cualquier persona que aspire a ocupar la oficina principal.
"Debido a que las exigencias del liderazgo son bastante extenuantes, el aspecto físico tan importante como todo lo demás", destaca Sharon McDowell-Larsen, una fisióloga de ejercicio que dirige un programa de entrenamiento físico para ejecutivos para el Centro de Liderazgo Creativo (CCL, por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro.
Aunque el peso sigue siendo un tema de conversación tabú en la oficina, es difícil pasarlo por alto. Un ejecutivo pesado es considerado menos capaz debido a conjeturas sobre cómo el peso influye en la salud y la energía, asevera Barry Posner, profesor de liderazgo de la Escuela de Negocios Leavey de la Universidad de Santa Clara. Dice que no puede nombrar a un solo presidente ejecutivo con sobrepeso en la lista Fortune 500. "Tenemos estereotipos acerca de los gordos, así que cuando vemos a un alto ejecutivo con sobrepeso, nuestra reacción inicial no es positiva".

Un personal más saludable gracias al instinto competitivo




Los programas de incentivo buscan generar comportamientos saludables entre los empleados y mejorar su ánimo

Con la intención de que los trabajadores gocen de mejor salud, empleadores y compañías de seguros han aplicado la política del garrote y la zanahoria. Ahora, están probando con los juegos.

Una creciente cantidad de programas laborales en Estados Unidos están usando las técnicas de juegos digitales en un intento por estimular el ejercicio regular y propiciar hábitos alimenticios saludables. La idea es que el instinto competitivo —motivado por carteleras en línea, presión de los colegas, recompensas digitales y premios— puede lograr que la gente mejore su salud en general.

La geóloga Deanna Gerwin se anotó en el juego ofrecido por su empleador, Coeur d'Alene Mines Corp., en Idaho, seleccionando tareas saludables que ya hacía cotidianamente, como dormir ocho horas. Pero cuando vio que otros equipos de empleados estaban superando su desempeño intensificó sus esfuerzos para generar más puntos: empezó a comer frutas y vegetales cinco veces al día y caminar 10.000 pasos diarios. Los fines de semana se conectaba a Internet para responder cuestionarios de salud adicionales que incrementaron su puntaje. En poco tiempo, se ubicó entre los primeros 10 de la clasificación.

"Me sorprendió haberme involucrado tanto", afirma Gerwin, quien agrega que rara vez se entretiene con juegos digitales.

Una encuesta entre empleadores divulgada en marzo por la firma de consultoría Towers Watson y el Grupo Nacional Empresarial para la Salud de EE.UU. descubrió que alrededor de 9% de los encuestados preveía usar juegos en línea en sus programas de bienestar antes de fin de año, mientras otro 7% planea incorporarlos en 2013. Para fines del año próximo, 60% indicó que espera que sus iniciativas de salud incluyan juegos en línea así como otro tipo de competencias entre sedes o grupos de empleados.

Los investigadores afirman que el uso de técnicas al estilo de los videojuegos para motivar al personal se basa en estudios psicológicos y economía del comportamiento. Pero, advierten que los datos actuales que respaldan la efectividad de los programas de ludificación en el lugar de trabajo son poco sólidos, aunque empresas de salud y de programas de bienestar corporativo como WellPoint Inc. y ShapeUp Inc. tienen evidencia inicial de pérdida de peso y otras mejoras en algunas pruebas. Hasta ahora, "no hay mucha evidencia de que logre mejoras sostenidas en el comportamiento respecto a la salud y sus resultados", afirma Kevin Volpp, director del Centro para Incentivos para la Salud y Economía del Comportamiento de la Universidad de Pensilvania.

Además, algunos empleados podrían sentir presión no deseada por parte de colegas en su equipo o de jefes cuando las competencias en el trabajo suben de intensidad, aunque la participación suele ser voluntaria. Algunas empresas afirman que detectan entusiasmo entre su personal. En el segundo semestre del año pasado, una planta de semiconductores de Samsung Electronics Co. en Texas ofreció un concurso de caminata con la ayuda de la aseguradora UnitedHealth Group Inc. que permitía que los empleados formaran equipos e hicieran seguimiento de sus resultados. Es probable que la empresa lo vuelva a usar para una competencia al estilo de los Juegos Olímpicos, que incluirá eventos como carreras de relevos con los overoles usados en la fabricación de chips, afirmó Charmaine Winters, gerente de recursos humanos.

Los empleadores a menudo entregan premios e incentivos financieros a los ganadores, así como medallas virtuales. Las empresas de juegos sostienen que han visto premios tan generosos como un auto, así como días libres adicionales, espacios de estacionamiento preferenciales y efectivo.

Algunos investigadores advierten que este tipo de programas en el trabajo podrían crear un rechazo por parte de trabajadores que se sientan obligados a participar, ya sea debido a importantes incentivos económicos o por presión de sus jefes y colegas. "Podrían sentir que los están manipulando", afirma Deborah Liebernman, directora del programa de Investigación de Juegos para la Salud de la Universidad de California en Santa Barbara.

Fuente: The Wall Street Journal